24 febrero 2009

Seguiré ayudando a mi hermano pequeño

Tras la aparición oficial de Chrome en su versión estable se ha vuelto a poner en boca de todos (o en las líneas de sus blogs, al menos) la guerra de los navegadores que, aunque no había muerto ni mucho menos, sí que estaba un poco olvidada.

http://www.tintadigital.org/2009/01/26/conoce-las-alternativas-a-internet-explorer/
Muchos artículos se encargan ya de repasar la situación actual de los navegadores y su historia, o incluso de realizar comparativas técnicas, así que intentaré no repetirme en estos aspectos.

Desde luego, tras probar y evaluar Chrome, me atrevo a augurar que el navegador de Google está destinado a tener un buen futuro. Se han atrevido a reinventar el navegador, creándolo desde cero y esto tiene premio.

Pero, ¿qué hay de Firefox, ese navegador tan amado por todos aquellos que buscaban romper el monopolio del que abusaba Internet Explorer?
Hace poco más de medio año que demostró ser un navegador que cubría una amplia cuota de mercado (por debajo de IE, que sigue siendo el rey aunque su porcentaje disminuye día a día) al conseguir batir el record Guinness de descargas en su Download Day.
Sin embargo la Fundación Mozilla sigue dependiendo enormemente de Google, ya que las cifras no engañan cuando nos dicen que, aunque gozan de una buena situación económica, el 88% de los ingresos viene por la publicidad en los resultados de búsquedas hechas desde la caja de Firefox.
Depender tanto de un único proveedor es algo terriblemente peligroso.


¿Deberíamos pensar "Tiembla, Firefox"?
De momento no, o al menos no a corto plazo. Aunque ya se han visto ciertas consecuencias.

Por ejemplo, hasta ahora Firefox era el navegador incluido en el Google Pack, de donde conseguía buena parte de sus clientes. Como era de esperar, con el nuevo lanzamiento la recomendación ha cambiado. Pero Google se ha portado bien con su hermano pequeño y no lo ha eliminado de las opciones posibles, sino que simplemente ha dejado que Chrome sea el que aparezca marcado por defecto, y deja que el usuario pueda decidirse por Firefox, si así lo desea.


Con todo lo que acabo de exponer queda claro que si Google le cortara el suministro a Mozilla, la fundación podría llegar a quebrar. No obstante esto es algo que no sucederá a corto plazo, puesto que el acuerdo que ata a ambos se extiende hasta 2011.

Nubes de etiquetas en un segundo

Wordle es una herramienta que, dado cualquier texto, cuenta del.icio.us o RSS de un blog, nos genera las "nubes de etiquetas" correspondientes.
Las nubes, que muestran en mayor tamaño las palabras más frecuentes en el texto de origen y más pequeñas las que cuentan con menos apariciones, se puede personalizar con diferentes tipografías, diseños y esquemas de color.

Os dejo algunos ejemplos:



Y por último una nota importante: Las imágenes que se crean con Wordle pasan a ser propiedad del creador, que las podrá utilizar donde le plazca.

23 febrero 2009

Google: el aire que respiro

Lo que empezó siendo el proyecto de un par de alumnos de la universidad de Stanford, Larry Page y Sergey Brin, tuvo mejor resultado del esperado y desembocó en la fundación de Google Inc., a falta de ofertas de compra satisfactorias con sus aspiraciones.

Sin embargo, esta "pequeña empresa" creció de manera exponencial hasta el punto de llegar a preocupar a la propia compañía en alguna ocasión.

Entre los aspectos más destacables de este crecimiento es notable la diversificación de los productos que ha ido ofreciendo Google con el paso del tiempo, y que sigue en aumento permanentemente.

Poco a poco, y quizá sin darnos cuenta, los usuarios de Internet nos estamos adaptando a la forma de vida 100% hasta adquirir lo que Eduardo Arcos denomina Síndrome de Dependencia a Google.

Es sin duda dicha dependencia la que nos provoca que demos por válidos todos los datos que obtenemos de dicho navegador, sean los que sean.

Pero, ¿realmente es cierto todo lo que nos dice? Quizá deberíamos poner en tela de juicio la veracidad de los datos de Google Analytics, la integridad de los propios resultados del buscador, o incluso cuestionar las razones morales que, según le conviene, aplica cada vez.

En mi opinión estamos dando cada día más poder a Google, y de seguir así acabaremos por convertirlo en el nuevo Microsoft (como ya lo ven algunos y otros se lo toman en serio), o como mínimo en uno de los monopolios más grandes de la red. Como dijo en su día Rebeca de las Heras, no es sino un "monopolio con cara de buen samaritano".

Problemas (o más bien las consecuencias que han desatado) como los que han tenido lugar una, otra y otra vez, incluso hoy mismo nos recuerdan, de nuevo, la peligrosa dependencia a la que nos exponemos con el gigante.

05 febrero 2009

Un pulso de 5 años: un negocio redondo... para algunos

Parece que fue ayer cuando nació la red social Orkut. Su llegada en enero de 2004, todo un boom en el mundo de la web 2.0, dejó una importante huella en su género.
La comodidad que ofrecía Google dándonos la posibilidad de utilizar una cuenta única para acceder a cualquiera de sus servicios estaba empezando a funcionar. Gmail veía la luz en abril del mismo año y cada vez más internautas abandonaban otras plataformas para unirse al maravilloso mundo Google.
Aunque inicialmente iba dirigida a la población de los Estados Unidos, sus principales clientes pasaron a ser la India y Brasil, donde tuvo un éxito abrumador hasta el punto de conseguir que, a mediados de 2008, el 50% de los usuarios fueran brasileños.

Sin embargo, despacito y con buena letra ha sido como ha ido abriéndose paso Facebook, quien ha logrado convertirse en una de las redes sociales que más ha crecido en España (sin olvidar a la popular Tuenti, entre otras) Y no sólo en España, sino en el mundo:
"Si Facebook fuese un país, sería el octavo más grande del mundo, con 150 millones de usuarios, de los cuales la mitad entran a la red social todos los días", cuenta Eduardo Arcos en su blog.

Sin embargo ya han pasado cinco años desde que ambos proyectos vieron la luz. Y así como el primero ha pasado a engordar la lista de los grandes fracasos, al otro parece ser que no le va nada mal y ya ha empezado a hacer negocio a nuestra costa, bien vendiendo los datos que tan amablemente le cedemos al firmar el acuerdo y registrarnos, o bien a través del envio de encuestas totalmente personalizadas (teniendo todos gustos en el perfil se lo ponemos muy fácil). Cierto es que nadie nos obliga a responder, por supuesto, pero dadas las cifras de usuarios que maneja Facebook, el negocio es redondo.