
Muchos artículos se encargan ya de repasar la situación actual de los navegadores y su historia, o incluso de realizar comparativas técnicas, así que intentaré no repetirme en estos aspectos.
Desde luego, tras probar y evaluar Chrome, me atrevo a augurar que el navegador de Google está destinado a tener un buen futuro. Se han atrevido a reinventar el navegador, creándolo desde cero y esto tiene premio.
Pero, ¿qué hay de Firefox, ese navegador tan amado por todos aquellos que buscaban romper el monopolio del que abusaba Internet Explorer?
Hace poco más de medio año que demostró ser un navegador que cubría una amplia cuota de mercado (por debajo de IE, que sigue siendo el rey aunque su porcentaje disminuye día a día) al conseguir batir el record Guinness de descargas en su Download Day.
Sin embargo la Fundación Mozilla sigue dependiendo enormemente de Google, ya que las cifras no engañan cuando nos dicen que, aunque gozan de una buena situación económica, el 88% de los ingresos viene por la publicidad en los resultados de búsquedas hechas desde la caja de Firefox.
Depender tanto de un único proveedor es algo terriblemente peligroso.
¿Deberíamos pensar "Tiembla, Firefox"?
De momento no, o al menos no a corto plazo. Aunque ya se han visto ciertas consecuencias.
Por ejemplo, hasta ahora Firefox era el navegador incluido en el Google Pack, de donde conseguía buena parte de sus clientes. Como era de esperar, con el nuevo lanzamiento la recomendación ha cambiado. Pero Google se ha portado bien con su hermano pequeño y no lo ha eliminado de las opciones posibles, sino que simplemente ha dejado que Chrome sea el que aparezca marcado por defecto, y deja que el usuario pueda decidirse por Firefox, si así lo desea.
Con todo lo que acabo de exponer queda claro que si Google le cortara el suministro a Mozilla, la fundación podría llegar a quebrar. No obstante esto es algo que no sucederá a corto plazo, puesto que el acuerdo que ata a ambos se extiende hasta 2011.




