La comodidad que ofrecía Google dándonos la posibilidad de utilizar una cuenta única para acceder a cualquiera de sus servicios estaba empezando a funcionar. Gmail veía la luz en abril del mismo año y cada vez más internautas abandonaban otras plataformas para unirse al maravilloso mundo Google.
Aunque inicialmente iba dirigida a la población de los Estados Unidos, sus principales clientes pasaron a ser la India y Brasil, donde tuvo un éxito abrumador hasta el punto de conseguir que, a mediados de 2008, el 50% de los usuarios fueran brasileños.
Sin embargo, despacito y con buena letra ha sido como ha ido abriéndose paso Facebook, quien ha logrado convertirse en una de las redes sociales que más ha crecido en España (sin olvidar a la popular Tuenti, entre otras) Y no sólo en España, sino en el mundo:
"Si Facebook fuese un país, sería el octavo más grande del mundo, con 150 millones de usuarios, de los cuales la mitad entran a la red social todos los días", cuenta Eduardo Arcos en su blog.
Sin embargo ya han pasado cinco años desde que ambos proyectos vieron la luz. Y así como el primero ha pasado a engordar la lista de los grandes fracasos, al otro parece ser que no le va nada mal y ya ha empezado a hacer negocio a nuestra costa, bien vendiendo los datos que tan amablemente le cedemos al firmar el acuerdo y registrarnos, o bien a través del envio de encuestas totalmente personalizadas (teniendo todos gustos en el perfil se lo ponemos muy fácil). Cierto es que nadie nos obliga a responder, por supuesto, pero dadas las cifras de usuarios que maneja Facebook, el negocio es redondo.

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